Category: Blog de Administración Municipal

Los Reyes Magos, ¿son de verdad? “un dulce relato en Chicoloapan”…

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En algún lugar de san Vicente, ya en la tarde, un padre se había sentado, al llegar a casa, dispuesto a escuchar como todos los días, lo que su hija le contaba de sus actividades realizadas en su escuela; ésta en voz baja, como con miedo, le dijo:

-¿Papá? -si, hija, cuéntame. -Oye, quiero… que me digas la verdad. -Claro, hija. Siempre te la digo -respondió el padre algo sorprendido-. -Es que… -titubeó Cristina-. -Dime, hija, dime. -Papá, ¿existen los Reyes Magos? El padre de Cristina se quedó mudo, miró a su compañera de vida, intentando comprender el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro de su esposa tan sorprendido como el suyo que le miraba de igual manera. -Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad? -La nueva pregunta de Cristina le obligó a mirar la cara hacía la niña y tragando saliva le dijo: -¿Y tú qué crees, hija? -Yo no sé, papá: que si y que no. Por un lado me parece que si existen porque tú no me engañas; pero como las niñas dicen eso. -Mira, hija efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero… -¿Entonces es verdad?- cortó Cristina con los ojos llorosos.- ¿Me engañaron, tú y Mamá? -No, Leer más…

San Juanico a 30 años de las explosiones

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Un día antes como todos los domingos mis padres nos llevaban a mis hermanos y a mí al mercado a comprar cosas para preparar el desayuno y ver o escuchar los partidos de fútbol, en los puestos que ahí estaban.

Ese fin de semana fue como cualquier otro sin embargo recuerdo bien que existía un olor a gas muy penetrante en esa zona pero creo que nadie le prestó atención, pues yo supongo que para las personas adultas ya era común ese olor por la cercanía con las gaseras. De ese día es todo lo que recuerdo;  yo tenía seis años que acabada de cumplir en el abril pasado y pues como para casi todos los niños todos los días  eran juego y diversión.

La mañana siguiente y los siguientes días son los que aún recuerdo. Esa mañana de lunes estaba yo dormido junto a mi mamá, mi padre ya había salido al trabajo, mis hermanas estaban durmiendo en otra habitación y otro hermano estaba junto a nosotros era un bebé en aquel entonces tenía un año. De pronto recuerdo que mi mamá se levantó y abrió la puerta para salir al patio y pude ver desde mi cama que quedaba de frente a una pared que dividía el terreno con nuestros vecinos una luz muy radiante como si el sol estuviera muy abajo,  eso fue lo que vi  en un primer instante pero pude darme cuenta que existía una combinación de ruidos; el que más me despertaba era el de un sonido como de un soplete pero multiplicado por un millón de veces y sentí como si yo estuviera dentro de ese fuego que provocaba ese ruido.

De pronto mi mamá entro y grito a mis hermanas que se levantaran que se estaba prendiendo las Gaseras y en ese instante una explosión sacudió las paredes de las dos habitaciones y la cocina que conformaban nuestra casa; vi como se movieron las ventanas y las puertas.

Mi mamá desesperada envolvió a mi hermano que era el más pequeño con sábanas y una de mis hermanas hizo lo mismo con mi otra hermana y yo no recuerdo quien me tomo, me envolvió y me cargo, debió ser mi hermana la mayor que en aquél entonces debió tener escasamente unos catorce años. Todo eso pasó en menos de dos minutos, salimos y yo escuché mucho ruido de gente y ese sonido de un “soplete”; Aún no entendía lo que pasaba pero notaba que mi mamá estaba muy angustiada;  recuerdo como doblando una calle escuche el sonido de gente correr y levante la cortina que me cubría la cabeza y el rostro, lo que vi, no lo he olvidado y tal vez nunca lo haga, pude observar una gran lumbre de no sé… era tan grande que igualaba la altura a las antenas del cerro del Chiquihuite que se encuentra ahí a un costado de la colonia, las llamas salían de esas esferas con una fuerza tremenda lo que provocaban ese ruido, en ese instante pude ver como las llamas ya habían alcanzado las chozas de cartón que se encontraban a un costado de las vías del tren muy cercanas de donde se encontraba el origen del fuego, vi el preciso instante en que varias casas eran devoradas por el fuego como si se tratara de papel, noté que por el aire estaban pasando pedazos de lumbre como mechas a gran velocidad hacia la colonia San José, no sabía que era hasta después de días escuché que eran pedazos de metal de lo que había sido una esfera de gas que exploto por completo, y de contenedores de gas comúnmente llamadas “salchichas” que por el calor que era realmente fuerte se incendiaban y salían disparadas como si se tratara de proyectiles.

Recuerdo como un hombre gritaba a los vecinos: ¡…Se esta prendiendo el Gas..! Para que salieran de sus casas y huyeran, vi a la gente que corría a toda velocidad, hombres, mujeres, niños, ancianos mucha de la gente que corría casi no llevaba ropa y algunos iban buscando entre la multitud a sus familiares.

No recuerdo bien por cual parte de la colonia salimos exactamente, pero  se que lo hicimos a pie corriendo, pude ver en las calles que apenas estaban siendo pavimentadas como se veían huellas descalzas de sangre y otras huellas extrañas como si las personas que las habían dejado hubiesen pisado grasa, después escuche el relato de una señora que le contó a mí mamá que eran  huellas de gente descalza que con la radiación de las llamas se había calentado el asfalto de las calles a tal grado que provocaba que la piel se desprendiera.

De vez en cuando yo volteaba a ver el punto origen de las llamas para saber si ya nos estábamos alejando,  fue durante ese recorrido que mí madre le dijo a una de mis hermanas que se cubriera la naríz con un pedazo de papel higiénico que le ofrecía.

Había  un  olor desagradable, penetrante que se podía distinguir del olor a gas que reinaba en el ambiente… era el olor de las personas quemadas y carbonizadas, más tarde quizás después de las siete de la mañana mi mamá, mis tres hermanas, mi hermanito y yo estábamos arriba de un camión de materiales con rumbo desconocido junto con otras personas que  comentaban que no encontraban a otros familiares y querían bajar del camión pero las demás personas no se los permitían por miedo a que estas regresarán al lugar.

Cuando ese camión pasó por la carretera México-Pachuca exactamente por donde hoy se encuentra una tienda Bodega Aurrera pude observar a un hombre totalmente desnudo que pedía ayuda y en ese instante mi mamá me volvió a cubrir la cara para que no viera, después supe porque lo hacía, no era por la desnudes del hombre si no las quemaduras que traía en el cuerpo, fue tal vez como a eso de las 3 de la tarde que mi mamá quiso regresar a la casa pues se decía que la rapiña se había desatado. Intento hacerlo por lo que hoy es la avenida San José esquina con la México-Pachuca pero la zona estaba acordonada por militares y policías que le impidieron el paso a mi mamá al menos por unas horas ya que después por la noche mi madre pudo entrar a inspeccionar la casa, claro que tuvo que ser llevada por un camión de militares, ella cuenta que cuando iba entrando sobre la avenida San José vio a muchas ambulancias y camiones de bomberos, parados en la zona y algunos bomberos estaban tirados en el suelo descansando se veían totalmente exhaustos y algunos con la mirada perdida, quizás por lo que habían visto.

Un cierre de curso engalanado por usos y costumbres

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El pasado día seis de agosto del año en curso, la Red de Bibliotecas Públicas Municipales Chicoloapan, estuvo presente en el municipio hermano de Acolman poseedor de un patrimonio histórico y cultural del que resaltan sus retablos y murales ubicados en el tempo de San Agustín, y que forma parte del convento Agustino de esta localidad, para celebrar junto con bibliotecarios de otros16 municipios que integran la región III; la clausura del curso de verano Mis Vacaciones en la Biblioteca 2014. Leer más…